Un proyecto centrado en decisiones prácticas y restricciones reales de planta.
Cuando una nave industrial trabaja por campañas, la ventilación no se comporta igual todo el año. En este proyecto el punto de partida fue una planta de procesamiento en la costa peruana que alterna temporadas de alta y baja carga: durante los meses de mayor producción, el calor acumulado en la cumbrera obligaba a abrir portones y aun así el aire no circulaba. Fuera de campaña, en cambio, la misma instalación quedaba sobredimensionada y generaba corrientes innecesarias sobre las líneas de trabajo.
El encargo no era solo colocar equipos, sino ordenar el flujo de aire según el calendario operativo. Eso implicó revisar la altura de cumbrera, la orientación respecto a los vientos dominantes y los turnos en que la carga térmica se concentra. La conversación con mantenimiento fue clave: ellos conocían qué extractores se detenían por ruido y cuáles se dejaban apagados porque movían aire hacia zonas donde no hacía falta.
El diagnóstico mostró dos problemas encadenados. Primero, la extracción estaba concentrada en un solo sector del techo, así que el aire caliente de la zona opuesta nunca llegaba a la salida. Segundo, los ventiladores centrífugos existentes trabajaban contra ductos con codos cerrados y tramos largos de lámina galvanizada, lo que elevaba la presión estática y reducía el caudal real muy por debajo del nominal.
La propuesta separó el sistema en dos regímenes. Para la temporada alta se reforzó la extracción en cumbrera con extractores eólicos de aluminio, que no consumen energía y aprovechan el efecto chimenea cuando el aire interior está más caliente que el exterior. Para los puntos donde el proceso genera humos y vapores, se mantuvo extracción forzada con campanas de captación localizada, pero se rediseñaron los tramos de ducto para bajar la pérdida de carga antes de cambiar cualquier motor.
El ajuste de ductos fue menos vistoso que instalar equipos nuevos, y por eso suele saltarse. Aquí fue lo que más movió la aguja: menos codos, transiciones suaves y un tramo recto mínimo antes de cada ventilador centrífugo. Con eso, los equipos existentes recuperaron caudal sin exigir motores más grandes ni aumentar el nivel de ruido en la nave.
La planta quedó con un esquema que se puede activar por temporada en lugar de mantener todo encendido. En campaña alta, la combinación de extracción pasiva en techo y captación localizada bajó la temperatura percibida en las zonas de mayor carga. Fuera de campaña, el sistema se reduce a lo mínimo y deja de generar corrientes sobre los puestos de trabajo.
El mantenimiento también cambió de ritmo. Los extractores eólicos piden una revisión anual de rodamientos y aspas; los ventiladores centrífugos siguen un plan de limpieza de rotor según horas de operación. Separar ambos regímenes permitió dejar de tratar todo el sistema como si tuviera la misma exigencia.
Si tu nave trabaja por campañas y quieres revisar cómo se comporta la ventilación en cada temporada, puedes ver otros proyectos ejecutados o escribirnos desde la página de contacto con las medidas del galpón y los turnos de producción.
Durante la instalación de un sistema de extracción en galpón, las dudas aparecen en momentos concretos: el día del montaje en cumbrera, la primera semana de operación o cuando se ajusta el caudal de un ventilador centrífugo. Por eso el soporte de Free Wing está dividido por tipo de consulta y no por horario comercial.
Tiempo de respuesta habitual: consultas por correo dentro de un día hábil; llamadas en horario de oficina se atienden de inmediato. Los pedidos de repuesto que requieren fabricación se confirman con un plazo estimado antes de cerrar el requerimiento.
Ver preguntas frecuentesAntes de dimensionar cualquier sistema de extracción en una nave con producción estacional, conviene fijar qué entra y qué no entra en el proyecto. Estas son las precisiones que aplicamos en campo para evitar malentendidos con el cliente.
El caudal de un extractor eólico o centrífugo se declara en condiciones de laboratorio: aire a 20 °C, presión estándar y sin obstrucciones aguas arriba ni aguas abajo. En una nave real con cumbrera obstruida por vigas, mallas anti-pájaros o acumulación de polvo, ese número cae. Por eso trabajamos con un margen de seguridad sobre el caudal nominal y verificamos el punto de operación con la presión estática estimada del tramo. Si el cliente compara dos equipos solo por la cifra de catálogo, la comparación no es válida.
Una nave con aberturas bajas y cumbrera libre renueva aire por efecto chimenea durante buena parte del día. El problema aparece cuando la carga térmica se concentra en horas punta, cuando el viento es irregular o cuando hay procesos que generan humos y vapores en un punto fijo. Ahí la extracción pasiva se queda corta y hace falta forzar el movimiento con ventiladores centrífugos o campanas de captación localizada. La decisión no es ideológica: se resuelve con un balance de calor y una medición de temperatura en cubierta a distintas horas.
Los niveles de ruido que publicamos corresponden a medición a un metro del equipo, en campo libre. En planta, la estructura metálica transmite vibración y el ruido percibido en el límite del predio puede ser mayor. Si la nave opera de noche y colinda con viviendas, recomendamos base antivibratoria, acoplamiento flexible en ductos y, cuando corresponde, silenciador en descarga. No prometemos un valor de decibelios en el punto del vecino: eso depende del terreno y de la edificación intermedia, y se verifica con medición posterior a la instalación.
El trazado de ductos en lámina galvanizada casi nunca sale como se dibujó. Aparecen codos adicionales, derivaciones para campanas, cruces con tubería de proceso o cambios de sección por estructura. Cada uno de esos elementos suma pérdida de carga y desplaza el punto de trabajo del ventilador. Por eso el cálculo se cierra después de la visita técnica, no antes, y el equipo se selecciona con el trazado real. Si el cliente modifica el recorrido durante la obra, hay que recalcular: no basta con subir la potencia del motor.
En temporada alta, una parada por rodamiento gastado o correa vencida cuesta más que el repuesto. Nuestros equipos se entregan con lista de componentes críticos y frecuencia de revisión sugerida según horas de operación y ambiente. En zonas costeras, el aluminio marino y los recubrimientos epóxicos alargan la vida útil, pero no eliminan la inspección periódica. Dejamos claro desde el inicio qué repuestos conviene tener en almacén y cuáles se pueden pedir con plazo, para que el cliente decida con información y no con sorpresas.