Cada planta llega con una queja distinta: calor en la cumbrera, humos que se quedan a media nave, ruido que incomoda al personal. Estos son los puntos donde nuestros sistemas de ventilación industrial suelen mover la aguja, según lo que vemos en galpones, plantas de alimentos y talleres metalmecánicos del Perú.
Bajamos la temperatura interior entre 4 y 8 °C en naves con techos altos, sobre todo en las horas de mayor radiación. El extractor eólico de techo trabaja con el efecto chimenea y la presión del viento, así que renueva el aire caliente acumulado sin sumar carga al tablero eléctrico.
Cuando el problema es un ducto largo o con codos cerrados, el ventilador centrífugo de acero mantiene el caudal donde un axial se queda corto. Eso evita sobredimensionar el sistema completo y deja el motor trabajando en su punto óptimo, no forzado.
En procesos con humos, vapores o partículas, la campana de extracción capta en la fuente antes de que la emisión se disperse por la nave. Bien dimensionada, reduce el volumen de aire que hay que mover y baja el costo operativo del sistema.
El nivel de ruido importa cuando la extracción queda cerca de zonas de trabajo o de oficinas. Motores cerrados, base antivibratoria y rotores balanceados mantienen la operación dentro de rangos que no obligan a usar protección auditiva.
Fabricamos en aluminio marino y lámina galvanizada calibre 18, con rodamientos sellados y recubrimiento epóxico cuando hay vapores ácidos. En ambientes costeros como Tumbes, esa combinación alarga la vida útil y reduce el mantenimiento a una revisión anual.
La instalación se apoya sobre base de lámina galvanizada y se integra a la estructura existente del techo. No requiere obra civil mayor ni paradas largas de producción, algo que pesa cuando la planta trabaja por turnos.
Si quieres ver cómo se aplicó esto en un caso real, revisa el proyecto de renovación de aire en una nave de alimentos o escríbenos desde contacto con las medidas de tu galpón.
En esta página reunimos los perfiles de cliente con los que trabajamos a diario: plantas de alimentos, talleres de soldadura, almacenes de granos y naves de manufactura ligera. Cada uno llega con una restricción distinta —techo bajo, ducto ya instalado, turnos continuos o ambiente salino— y eso cambia por completo la selección del extractor. Abajo dejamos tres lecturas que suelen resolver las dudas más repetidas durante la evaluación técnica.
Cuando la nave tiene pendiente pronunciada y carga térmica concentrada en la cumbrera, el extractor pasivo rinde distinto según la altura de instalación y la orientación respecto al viento dominante. Repasamos cómo se comporta el EW-900 frente a configuraciones mixtas con ventilador centrífugo de apoyo en los extremos.
Ver el caso completoMuchas plantas heredan un trazado de ducto que no fue calculado para el caudal actual. Antes de cambiar el ventilador conviene medir presión estática en el tramo crítico, revisar codos y evaluar si la campana de extracción está captando en la fuente o solo moviendo aire ya disperso.
Revisar proyectos similaresRuido en horario nocturno, mantenimiento del rodamiento sellado, resistencia a la corrosión en zonas costeras y compatibilidad con tableros existentes. Son los cuatro puntos que aparecen en casi toda reunión técnica, y los comentarios de plantas que ya operan nuestros equipos ayudan a responderlos con datos reales.
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