Trayectoria de fabricación
Diez años ajustando el tiro de aire en plantas peruanas
La historia de Free Wing no empieza en una oficina, sino en la cumbrera de un galpón en Tumbes donde el calor acumulado frenaba el turno de la tarde. Desde ahí fuimos armando un criterio de trabajo: medir primero, calcular la pérdida de carga después y recién entonces soldar la lámina.
Los primeros extractores eólicos de aluminio
El punto de partida fue una turbina de techo sin motor, montada sobre base galvanizada, para una nave con techos inclinados y sin tablero disponible. Aprendimos que el efecto chimenea funciona solo si la altura libre y la orientación del viento acompañan. Ese primer equipo sigue girando con una revisión anual y marcó el estándar de rodamiento sellado que usamos hasta hoy.
Cuando el ducto pidió presión y no caudal
Varios clientes llegaron pidiendo más aspas cuando el problema real era la presión estática en tramos largos de lámina galvanizada. Ahí entró la línea centrífuga: rotor de álabes curvos, carcasa calibre 18 y base antivibratoria para no transmitir ruido a la estructura. Fue el giro que nos separó del proveedor que solo vendía ventiladores axiales.
Captación en la fuente y ambientes corrosivos
Con las campanas de extracción aprendimos a trabajar cerca del punto de emisión, con faldón perimetral para corrientes cruzadas y recubrimiento epóxico donde hay vapores ácidos. Cada campana se dimensiona según el área de trabajo y la distancia al proceso, no por catálogo. Ese detalle evita sobredimensionar el ventilador asociado y mantiene el sistema en su punto óptimo.
Lo que sostiene el trabajo hoy
Hoy fabricamos aspas libres, campanas B2B y ductos para plantas de alimentos, textiles y metalmecánica. La reducción térmica se mide en grados dentro de la nave, no en folletos, y el nivel de ruido se revisa con el equipo en operación continua. La robustez del motor cerrado con protección térmica sigue siendo la condición que no negociamos en ningún proyecto.